PROCRASTINACIÓN ó POSTERGACIÓN y Cómo combatirla….

“Ayer dijiste hoy… ¡Hazlo ya!” (Nike)

Con esta entrada de Año somos muchos los que nos proponemos mejorar tanto a nivel personal como profesional. Y son en estos momentos cuando a nuestra vieja amiga “la demora” y su acompañante “el ya lo haré más tarde”, les encanta actuar. En este Blog, voy a centrarme en cómo podemos combatir la Postergación de manera eficiente. Podemos, por ejemplo:

1º Utilizar la Postergación a nuestro favor

Ya… Y, ¿Cómo lo hacemos? Una opción sería proporcionar a nuestro cerebro un motivo de postergación. Eso lo haremos de la siguiente manera: Hay que tener una lista de cosas a hacer, asegurándonos que, al principio de esta lista, colocamos tareas que, si no son imposibles de conseguir, sean lo suficientemente pesadas para preferir hacer el resto de trabajos de la lista.

Postergación
Tareas a realizar contra la postergación

Sería como que las mismas tareas juegan unas contra otras. Por ejemplo, en mi lista de tareas, uno de mis objetivos a conseguir es escribir este blog, y no hago más que retrasarlo… Entonces al principio de mi lista puse algo como… Mañana para recoger y  guardar toda la decoración Navideña y… Bueno, pues a mí eso me funciona… Aquí estoy escribiendo con mi testigo: nuestro árbol Navideño.

 

2º.- Enfrentarnos al miedo.Combatir el Miedo

Uno de los motivos más comunes cuándo dejamos las cosas para hacer más adelante, suele ser el miedo. Miedo a no saber hacerlo, miedo a no dar la talla, miedo al qué dirán, en fin, cada uno sabemos a lo qué nos enfrentamos.

Ante esto, podemos hacer lo siguiente, dividir el problema en pequeñas secciones (incluso de un minuto) y auto forzarse a no hacer nada más que esa tarea postergada, incluso si solo es 1 minuto lo que nos invertimos en ella…

La importancia de realizar una parte de nuestro objetivo por pequeña que sea es increíblemente sorprendente, ¡pruébalo!…

Ya lo decía Eleanor Roosvelt “Haz cada día una cosa que te asuste”

3º.- Compromiso. ¿Qué pasaría si nos comprometemos con nosotros mismos?

Acción-reacción, premio-castigo, como el perro de Pavlov, esta teoría puede ser el eje de una gran estrategia.

Consiste en lo siguiente:

Daremos 50 euros a nuestro amig@ con el fin de que nos comprometemos a finalizar esa tarea para hoy.

No vale, por supuesto, darle el dinero después, en caso que no terminemos… El dinero siempre tendrá que ir por delante.

Entonces, esos 50 euros los recuperaremos siempre y cuando terminemos en el plazo previsto. Y si no es así, previamente habremos pactado, que ese dinero sea donado, por ejemplo, a una ONG de nuestro agrado.

Algo parecido le pasó a Ulises con las Sirenas, cuándo él le pide a su tripulación que le aten al mástil del barco para no ceder al cantico de las sirenas (Procrastinación)… Pues bien, ese mástil, son nuestros 50 euros.

4º.- Buen humor

Dejamos de hacer las cosas, sobretodo, cuándo estamos de mal humor y estamos pensando en algo más que ayudaría a mejorarlo… O como Tim Urban lo llama el mono de la gratificación instantánea.

Por ejemplo, mientras estás leyendo ese correo tedioso y de repente viene tu mente… ¿Por qué no echo un vistacito al Facebook? A ver si hay alguna novedad importante que me esté perdiendo de mis contactos… Y ¡zas!… Caemos.

Procrastinación y su circulo
Procrastinación y su circulo

Por lo tanto, cuando estamos de buen humor ó pensamos que no hay nada que se pueda hacer para mejorar cómo nos sentimos, es cuándo meteremos menos la pata.

Si quieres estar realmente motivad@ tienes que sentir algo.

Tener un objetivo en mente ó pensar que quieres algo, ya no es suficiente.

¿Qué es lo que te mueve por dentro? ¿Qué es lo que te inspira? Intenta eso.

 Y aunque suene simplista, cambiar tu actitud, puede cambiar tu manera de pensar.

 

Bueno, un placer, y ahora ya si… A decir adiós a nuestro árbol…

 

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